Nos gustan las empresas talla M - ToGrowfy

Si leemos la prensa o nos acercamos a los foros habituales de emprendimiento, parece ser que solo hay dos tipos de empresas.

Por un lado, las de alto crecimiento, muy escalables y exitosas, como Google, Apple o Facebook. Empresas capaces de pasar de la nada a mantener crecimientos sostenidos del 20% anual mínimo y que son objeto de estudio en las más prestigiosas escuelas de negocios.

En el otro extremo está el emprendedor que genera su propio puesto de trabajo, se trata de la auto-ocupación, del trabajo autónomo. Es una actividad que supone una gran dedicación. Una sola persona gestiona las ventas, las operaciones y la administración, lo que lleva al emprendedor al agotamiento y a la perpetuación de la precariedad de su pequeña organización

Según el Retrato Pyme 2019 publicado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, en España el 55,3% de las empresas son microempresas sin asalariados, mientras que el 40,1 % son microempresas con 1 a 9 empleados. El cambio es sustancial, ya que se pasa de estar solo a formar un equipo. A nivel global es impresionante lo que podría pasar si ese 55,3% de empresas sin empleados (1.844.760 en el informe) trabajaran para tenerlos, aunque solo fuera uno. A nivel personal supone pasar de la multitarea agotadora a la creación de un proyecto común con potencial de crecimiento, que permitiera a la empresa pasar a la nueva categoría de pequeña empresa, entre 10 y 49 trabajadores (3,8% en España, 5,8% en la UE).

 

 

¿Qué es una empresa talla M?

Aunque a priori pueda parecer que solo existen estas dos tipologías de empresas, en realidad sí que hay de otra clase: las que podríamos llamar de talla M. Son organizaciones que una vez creadas por sus fundadores han crecido progresivamente y han conseguido tener un mínimo equipo de personas dedicadas a la actividad elegida, que permite seguir trabajando en el crecimiento para consolidar la empresa en el mercado.

Tal y como describe la business angel americana Rania Anderson, “al crear una empresa nos recomiendan pensar en grande, pero quizá deberíamos plantearnos pensar en mediano como un objetivo mucho más realista y accesible para la mayoría”.

Pensar de forma sólida en la necesidad de dotar de un cierto tamaño a nuestro proyecto va a contribuir, y mucho, a que se convierta en realidad, a la vez que nos va a permitir una cierta calidad de vida. Es frecuente escuchar emprendedores que afirman iniciar un proyecto para poder conciliar mejor o disponer de más tiempo. Es un error frecuente, dado que cualquier iniciativa que quiera sobrevivir exige la dedicación absoluta y prioritaria de sus fundadores. Las dedicaciones a tiempo parcial son insuficientes. Así, la opción es limitar el tiempo en el que vamos a estar absorbidos al 100% por el proyecto y establecer un plan de crecimiento que incluya como prioritaria la creación de un equipo que junto, unido y coordinado dé continuidad al proyecto.

 

¿Cuáles son las claves para conducir nuestra empresa hacia la talla M?

  1. Enfocarse al crecimiento y tener muy claro cuáles son los pasos que tenemos que seguir para crecer en rentabilidad por encima de todo; el beneficio neto y la tesorería son los parámetros a seguir todo el tiempo, de modo que contar con una gestión económica inteligente será imprescindible.
  2. Buscar alianzas, socios, convenios, pactos, acuerdos con proveedores, clientes o colegas. Porque sumar multiplica. Es cierto que muchas experiencias no son exitosas, pero hay que saber encontrar aquellas colaboraciones que sí lo son.
  3. Trabajar el marketing, las ventas y la comunicación, cuidando la presencia de la empresa en los medios que correspondan por su actividad y atendiendo siempre la generación de nuevas oportunidades de negocio.
  4. Crear un equipo de trabajo interno que incorpore la filosofía del proyecto, la ventaja competitiva y que esté preparado para llevarla a cabo. Y esto requiere comunicación interna, formación y un buen uso de la tecnología. Algo que suele olvidarse y su ausencia es generadora de una mala calidad de vida para los fundadores.
  5. Financiarse de forma estratégica utilizando el crédito de forma moderada para permitir las inversiones necesarias para el crecimiento.
  6. Construir un círculo de soporte, ya sean colegas, mentores, grupos de crecimiento profesional o asociaciones. Son una fuente de inspiración que te permite reflexionar, mantener el foco y aprender de forma continua.

 

Todo empieza con el deseo de crecer para muscular la empresa, ponerla en forma, y así convertirla en el vehículo que nos llevará a hacer realidad nuestros proyectos. ¿Por qué no empezar ya?

 

Argelia García, CEO de ToGrowfy

Dirección Financiera Externa para una gestión económica inteligente

PD: Si te has quedado con ganas de profundizar más en este tema y en la gestión económica inteligente te animo a leer el libro “Tres preguntas para una gestión económica inteligente”. Espero que lo disfrutes y te sirva de guía para la toma de decisiones de tu empresa.